Perderse en moto con cierto chico amante de la fotografia, apasionado, desconocido. Me necesitaba para algo, le dije que quedaria con él, pero antes de eso, me escapé. Me encontraba de nuevo frente a aquel edificio, que tantas veces habia visto ya, escaleras de caracol llevaban al ultimo piso, a una gran puerta maciza. Todo esto esperpénticamente exagerado como en muchos de mis sueños. Abre un hombre tatuado y de fuerte musculatura, Qué hacia yo alli? Buscaba algo en aquel tejado. Era una fiesta.
"Un poco de vino, mademoiselle?" "Soy menor" "Vino blanco, pues"
Una copa en la mano y ganas de escapar, me dirijo hacia la puerta y està cerrada. "En esta fiesta se entra pero no se sale".. "Pero yo tengo un examen de francés!"
Llevaba ahi horas; toda aquella gente bailaba probablemente desde hacia años, quizàs siglos esperando la proxima victima atraida por el mismo edificio soñado, bailando con el tiempo, contando los segundos, retrasando el segundero del reloj de sus vidas.
Quise hacerme pasar por la chica que se encarga de proporcionar bebidas a la fiesta, unicas personas capaces de entrar y salir a su antojo, y lo consegui. Las mismas escaleras de caracol, el mismo efecto de enfoque a lo misfits, la misma moto aparcada en la puerta y el mismo chico esperandome.
"Lo siento, que hora es?" "Siguen siendo las 16:30".
No habia pasado ni un minuto.
Habia, literalmente, matado el tiempo.
miércoles, 12 de octubre de 2011
xoxo, Evita Vilor en 10:36 0 comentarios
domingo, 2 de octubre de 2011
Intento retener toda la cantidad de segundos que se derrumban sobre mí como si de una duna se tratase y no de un puñado de arena entre mis dedos. Por ahora, seguiré con la única arma que me encontré en mi camino; mi cámara, y esperanzas de conseguir algún día con ella parar totalmente el mundo que me rodea.
Y crujir mis dedos cuando desee que se mueva.
Gif - Eva Vilor, NYC
xoxo, Evita Vilor en 13:49 0 comentarios
Llamadas perdidas, viernes en casa.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Todo seguía como siempre; el amor se percibía, y la preocupación, aunque notándose menos, empezaba a aflorar por una de las mentes. Ella parecía salida de una película a la antigua, unas maneras púdicas y tradicionales de comportarse en cuanto a las relaciones. Gran contraste entre lo que hace y lo que piensa, los clichés, definitivamente, nunca le importaron.
Dejarse llevar sonaba demasiado bien, pero jugar al azar y nunca saber dónde poder terminar no le gustaba. Su necesidad de seguridad aún estaba por satisfacer, y para ella, esos dos conceptos no iban de la mano. Ya lo había comprobado.
El clash se veía venir a kilómetros, como la lluvia tras meses de sequía, era de esperar que explotase en algún momento. Si aquello hubiera sido relatado, podríamos haber dividido esa parte del texto como el nudo o el desenlace, dependiendo de si para los lectores representaba el nudo de la acción, o sí, para los más dramáticos, representaba el final. Ni la actriz misma hubiera sabido en ese momento en qué parte de la historia se encontraba. ¿Iba a ser aquello el fin?
Ella y su estúpida manía de llorar por cualquier discusión. No quería hacerlo, no le importaba hablar, no le costaba, solo es una extraña costumbre que no sabe controlar y que simplemente sale como reflejo al que apenas le presta atención. Suponía que él lo sabía, pues tampoco hizo ningún comentario sobre ello. De lo que sí habló, fue del tema de la discusión. Dos horas... o dos minutos, no estaba segura.
Es curioso recordar más tarde, tumbada en una cama, el diálogo entero. Lo que cruza tu mente no son más que ciertas palabras sueltas, ideas, las frases que más te marcaron, sin saber verdaderamente qué conclusión sacar de todo aquello. Y si lo que pretendía la discusión era separar, lo único que consiguió fue hacerle abrir los ojos, pues demasiadas palabras importantes salieron de la boca de él que le hicieron reflexionar. Había pensado que hasta ahora estaba equivocada, pero sabe que no puede fiarse de sí misma. Quedan demasiadas cosas dolorosas, demasiadas partes oscuras en su forma de ser, como si algo le impidiese confiar al 100% en él. Y esa es la razón, por la que hoy, y solo hoy, piensa que es el momento. Ahora. Ahora o nunca. O nunca más.
- ¿Me quieres con locura?
- Con locura es poco.
- Me quieres con esquizofrenia paranoide con desdoblamiento de personalidad y crisis narcisistas?
- Sí, pero más que eso, te quiero con alzheimer.
- ¿Por qué?
- Porque cada día, me enamoras de nuevo.
xoxo, Evita Vilor en 17:39 0 comentarios
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Porque me dijeron que todo sigue su cauce, que es imposible bañarse dos veces en el mismo río. Y es un profesor de filosofía el que me habla de amor entre líneas filosóficas. Volver con un ex pensando en el pasado, ¿para qué? Es un error fatal pensar que todo seguirá siendo igual, pues nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Creemos nuevos recuerdos, completamente distintos a los anteriores, acordes a nuestras nuevas personas. Seamos nosotros sin ser como éramos, sigamos buscando lo que aún nos queda por conocer, enamorémonos mil veces de mil formas cada día, bajo un cielo versátil y un mundo que nunca girará como ayer mientras los segundos -uno, dos, tres...- se agotan para no volver jamás.
No serán dos veces las mismas caricias, pensemos entonces, que siempre serán primeras veces. Y disfrutemos pues, de un amor, que como el río, sigue fluyendo año tras año.
Panta rei.
Panta rei.
xoxo, Evita Vilor en 13:26 0 comentarios
Yo sabía quién era Mordecai Richler.
sábado, 10 de septiembre de 2011
Todos esos detalles que me muero por contarte, anécdotas de mi día y cosas que me sorprendieron. Coger el teléfono y llamarte para contártelo ya no es un reflejo.
Es un deseo reprimido por mi orgullo.
xoxo, Evita Vilor en 9:46 0 comentarios
Good friends, bad habits.
domingo, 4 de septiembre de 2011
No significas nada, porque no tienes sentido. Nada tiene sentido. Todo carece de sentimiento; no beso, solo rozan mis labios con otros cercanos. No quiero, solo es un sentimiento que se quedó estancado en mi corazón. No abrazo, solo intento tener calor. Solamente miro, escruto el espacio en busca de algo con valor sobre el que posar mis ojos, pero el tiempo pareció deformarse como en un agujero negro y no son días sino semanas las que llevo orbitando alrededor de un abismo invisible. El amor de repente se convirtió en un juego que nadie toma en serio, pues nadie respeta las reglas y el cliché que tenía sobre ello se derrumba desvelándome que el príncipe no siempre se enamora de la princesa, parece ser que no es suficiente el amar para ser amado. Amor adolescente... para mí, amor sin fundamento. Pagaría por encontrar alguien que tuviese la misma visión de este sentimiento que yo, que no hiciese de algo inmaculado, algo tan sucio.
xoxo, Evita Vilor en 16:28 0 comentarios
Passing Afternoon.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodida
y radiante
quizás más lo primero
que lo segundo
y también
Viceversa.
xoxo, Evita Vilor en 18:44 0 comentarios
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