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Me, Myself & i.

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Evita Vilor
Como chica soñadora, intento ver la vida de aquella forma de la que nadie consigue verla. Aprecio aquellos detalles insignificantes para algunos, y valoro los sentimientos y los recuerdos más que cualquier otra cosa.
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Atrapados en mi mundo.

Evita Vilor. Con la tecnología de Blogger.

♔ ♛♚ ♕

The End Where i Begin...

Llamadas perdidas, viernes en casa.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Todo seguía como siempre; el amor se percibía, y la preocupación, aunque notándose menos, empezaba a aflorar por una de las mentes. Ella parecía salida de una película a la antigua, unas maneras púdicas y tradicionales de comportarse en cuanto a las relaciones. Gran contraste entre lo que hace y lo que piensa, los clichés, definitivamente, nunca le importaron.
Dejarse llevar sonaba demasiado bien, pero jugar al azar y nunca saber dónde poder terminar no le gustaba. Su necesidad de seguridad aún estaba por satisfacer, y para ella, esos dos conceptos no iban de la mano. Ya lo había comprobado.
El clash se veía venir a kilómetros, como la lluvia tras meses de sequía, era de esperar que explotase en algún momento. Si aquello hubiera sido relatado, podríamos haber dividido esa parte del texto como el nudo o el desenlace, dependiendo de si para los lectores representaba el nudo de la acción, o sí, para los más dramáticos, representaba el final. Ni la actriz misma hubiera sabido en ese momento en qué parte de la historia se encontraba. ¿Iba a ser aquello el fin?
Ella y su estúpida manía de llorar por cualquier discusión. No quería hacerlo, no le importaba hablar, no le costaba, solo es una extraña costumbre que no sabe controlar y que simplemente sale como reflejo al que apenas le presta atención. Suponía que él lo sabía, pues tampoco hizo ningún comentario sobre ello. De lo que sí habló, fue del tema de la discusión. Dos horas... o dos minutos, no estaba segura.
Es curioso recordar más tarde, tumbada en una cama, el diálogo entero. Lo que cruza tu mente no son más que ciertas palabras sueltas, ideas, las frases que más te marcaron, sin saber verdaderamente qué conclusión sacar de todo aquello. Y si lo que pretendía la discusión era separar, lo único que consiguió fue hacerle abrir los ojos, pues demasiadas palabras importantes salieron de la boca de él que le hicieron reflexionar. Había pensado que hasta ahora estaba equivocada, pero sabe que no puede fiarse de sí misma. Quedan demasiadas cosas dolorosas, demasiadas partes oscuras en su forma de ser, como si algo le impidiese confiar al 100% en él. Y esa es la razón,  por la que hoy, y solo hoy, piensa que es el momento. Ahora. Ahora o nunca. O nunca más.


- ¿Me quieres con locura?
- Con locura es poco.
- Me quieres con esquizofrenia paranoide con desdoblamiento de personalidad y crisis narcisistas?
- Sí, pero más que eso, te quiero con alzheimer.
- ¿Por qué?
- Porque cada día, me enamoras de nuevo.

xoxo, Evita Vilor en 17:39 0 comentarios  

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Porque me dijeron que todo sigue su cauce, que es imposible bañarse dos veces en el mismo río. Y es un profesor de filosofía el que me habla de amor entre líneas filosóficas. Volver con un ex pensando en el pasado, ¿para qué? Es un error fatal pensar que todo seguirá siendo igual, pues nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Creemos nuevos recuerdos, completamente distintos a los anteriores, acordes a nuestras nuevas personas. Seamos nosotros sin ser como éramos, sigamos buscando lo que aún nos queda por conocer,  enamorémonos mil veces de mil formas cada día, bajo un cielo versátil y un mundo que nunca girará como ayer mientras los segundos -uno, dos, tres...- se agotan para no volver jamás.
No serán dos veces las mismas caricias, pensemos entonces, que siempre serán primeras veces. Y disfrutemos pues, de un amor, que como el río, sigue fluyendo año tras año.

Panta rei.

xoxo, Evita Vilor en 13:26 0 comentarios  

Yo sabía quién era Mordecai Richler.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Todos esos detalles que me muero por contarte, anécdotas de mi día y cosas que me sorprendieron. Coger el teléfono y llamarte para contártelo ya no es un reflejo. 

Es un deseo reprimido por mi orgullo.


xoxo, Evita Vilor en 9:46 0 comentarios  

Good friends, bad habits.

domingo, 4 de septiembre de 2011


No significas nada, porque no tienes sentido. Nada tiene sentido. Todo carece de sentimiento; no beso, solo rozan mis labios con otros cercanos. No quiero, solo es un sentimiento que se quedó estancado en mi corazón. No abrazo, solo intento tener calor. Solamente miro, escruto el espacio en busca de algo con valor sobre el que posar mis ojos, pero el tiempo pareció deformarse como en un agujero negro y no son días sino semanas las que llevo orbitando alrededor de un abismo invisible. El amor de repente se convirtió en un juego que nadie toma en serio, pues nadie respeta las reglas y el cliché que tenía sobre ello se derrumba desvelándome que el príncipe no siempre se enamora de la princesa, parece ser que no es suficiente el amar para ser amado. Amor adolescente... para mí, amor sin fundamento. Pagaría por encontrar alguien que tuviese la misma visión de este sentimiento que yo, que no hiciese de algo inmaculado, algo tan sucio.

xoxo, Evita Vilor en 16:28 0 comentarios  

Passing Afternoon.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodida
                                  y radiante
quizás más lo primero
que lo segundo
y también
                                 Viceversa.

xoxo, Evita Vilor en 18:44 0 comentarios  

Do more of what makes you happy.

martes, 30 de agosto de 2011

Cómo hacer más lo que me hace feliz si al fin y al cabo acaba haciéndome daño.
Pensé no arrepentirme nunca, estaba segura de que todo valía la pena, absolutamente todo; cada palabra, cada abrazo, incluso cada palo pensé que finalmente me llevaría a aquello que de verdad me merecía. Y no lo hicieron... ¿Eso quiere decir que no me lo merecía? o que no se lo merecían más bien, por que, por muchas vueltas que le de, hoy no consigo echarme las culpas de nada, no consigo ver qué he hecho mal, por la simple razón de que fui perfecta para gente que no supo serlo.
Ahora lo pienso y la única conclusión a la que llego es que perdí mi tiempo. Me asqueé del amor más que nunca por quién no supo corresponderme. Pido perdón a aquel que de verdad me hubiera merecido, por no haber estado con él mientras, porque yo también, estuve ciega.

xoxo, Evita Vilor en 18:59 0 comentarios  

Random.

domingo, 28 de agosto de 2011
















Recuerdo aquella noche. Por aquel entonces aún estábamos juntos, y parece que hace años. Volvíamos de casa de Erik, seguramente un tradicional viernes de los nuestros en su casa, yo en moto y tú con Nacho en el coche de su padre... y llovía. Iba detrás vuestra hasta que, poco a poco, dejé de ver las luces traseras. Las gotas atravesaban la visera de mi casco nublando mis ojos, empapando mis vaqueros, dejando mis manos resbaladizas. Definitivamente ya no estaba detrás vuestra, seguramente ya habríais llegado a casa y me estaríais esperando. 
Un semáforo en rojo. Apoyo mi pie en el suelo hundiendo mi converse izquierda en lo que parecía un mar, la avenida de Mijas inundada no parecía lo que es y me estaba agobiando el poder caerme, resbalarme, pues no podía ir rápido con tanta agua sobre el asfalto. Se me estaba haciendo demasiado largo, apenas sabía si lo que resbalaba por mi cara eran gotas o lágrimas, ni siquiera sabía si lograría llegar a casa de Nacho, pero no sé cómo, tras casi atropellar un peatón, aparqué al lado de su moto. Nunca había pasado tanto miedo por una carretera, sin embargo, me había recorrido esas calles miles de veces... Y me viste. Estaba echada en la moto, callada, el pelo goteando al igual que media ropa mía y me abrazaste. Te habías preocupado...
Cambié mi ropa por un pijama de Nacho, seco, y me eché en el sofá con vosotros. Entonces me sentí mejor, me sentí protegida, mimada y querida. Necesité tan poco para olvidar todo aquello que solo pude seguir abrazándote agradeciendo un día más poder tenerte entre mis brazos. Y a pesar de todo, esa noche fue una de mis favoritas.

xoxo, Evita Vilor en 16:10 0 comentarios  

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