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Me, Myself & i.

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Evita Vilor
Como chica soñadora, intento ver la vida de aquella forma de la que nadie consigue verla. Aprecio aquellos detalles insignificantes para algunos, y valoro los sentimientos y los recuerdos más que cualquier otra cosa.
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Atrapados en mi mundo.

Evita Vilor. Con la tecnología de Blogger.

♔ ♛♚ ♕

The End Where i Begin...

callitDestiny.

domingo, 30 de octubre de 2011

Difícil creer que cada segundo que pasa nos aleja más y más.
Esos segundos que malgastamos mirando a la pared, durmiendo o escribiendo entradas en un blog. Todos esos son los que construyen esa barrera imaginaria que yo no consigo derrumbar a pesar de estar cerca de ti, poder mirarte o incluso dirigirte la palabra. Tras un pasado común, llegado un determinado momento en nuestras vidas, nuestros caminos se bifurcaron, pensando que un cruce nos haría volver a nuestra adorada rutina. Y seguimos caminando, mirándonos de vez en cuando, pero desgraciadamente, cada vez desde más lejos. Ya no conseguía verte, y entendí que nuestros pasos nunca volverían a cruzarse, que nuestros caminos llevaban a sitios distintos. Maldije el momento en el que decidimos cambiar de dirección.

Hoy no te echo de menos a tí, solo extraño todos nuestros días. No eras imprescindible en mi vida pero el vacío que dejaste me enseñó que sí te necesitaba. Ahora te miro y no te reconozco, asumo errores, pues todo pasa porque tiene que pasar.
Tan solo me queda recordar, cuando cruces mi mente, aquellas noches en las que nuestros nombres inundaron la ciudad de permanente.



xoxo, Evita Vilor en 10:16 0 comentarios  

Bless this morning.

sábado, 29 de octubre de 2011

A veces me pregunto por qué soy tan débil.  Podría ser la mayor de las cabronas con quien quisiera, una completa insensible capaz de aprovecharse de quien fuese, pero mis intentos de serlo contigo se reducen a un completo fracaso cuando mi mirada encuentra la tuya. Me bloqueas, me dejas sin palabras, pienso más que hablo cuando estás conmigo, y a veces pienso tanto que temo que escuches mis pensamientos. 
Eres una bocanada de aire fresco tras días aguantando la respiración, pero la fuerza que me transmitías entonces se ha visto ocultada por falsedades, dilemas y decepciones que se encuentran frente al amor en la balanza de mis sentimientos. Estando sola encuentro mil razones para no pensar en tí, dejas de ser mi tesoro más preciado, porque no puedo fiarme más de tí. Escucho "te quiero"s que temo que sean falsos, leo "tequiero"s que quizás desvalorizan los míos... Y pude aguantar años así, pero me veo sobrepasada por todo eso.
Necesito saber que te tendré para siempre, pero no de esta forma. Me niego a tener un futuro plagado de cambios de estados de ánimo. Quiero alguien que pueda inundarme con su amor, y no necesite nunca más. Que me bese delante de todos, que me coja de la mano por la calle. Que sea la única que le susurre al oído y que las demás estén celosas por tenerle. 
Que conseguirle sea un mérito y no algo alcanzable por ellas.
Hoy me pregunto si es amor lo que siento, y no lo que queda después de ello.

Mi bipolaridad no es más que fruto de lo vivido anteriormente. ¿Eso lo entiendes?

Al menos, espero que todo no sea como me lo han hecho ver, y que la próxima vez solo destaque la sensación de plenitud.
O me negaré a creer que el amor es el más perfecto de los sentimientos.

xoxo, Evita Vilor en 4:58 0 comentarios  

Mientras tú la estás decepcionando, otro la está enamorando.

viernes, 21 de octubre de 2011

No es engaño, es distancia. Es una noble dama escapando con el joven que la corteja, es el Decamerón. Es ponerte los cuernos con la tranquilidad que no sabes dar. Es la frustración de una mujer, son Bodas de Sangre, son todos esos libros que ya relatan mi historia, son todos los libros que ya cuentan como piensas. Eres la excepción de Heráclito. Porque yo fluyo, y demostrado está una y mil veces que soy la única que lo hace.

"Un idiota hace que su novia sienta celos de otras chicas. Un caballero hace que otras chicas sientan celos de su novia."

xoxo, Evita Vilor en 10:50 0 comentarios  

El Cementerio de los Deseos. Segunda parte.

miércoles, 19 de octubre de 2011


El viaje fue relativamente corto, en cuestión de segundos el cuerpo celeste le había llevado a kilómetros de su cama, le había llevado a un lugar secreto, donde no existía más vida que la vida misma de los astros que mueren en ese lugar.
Aquel sitio no se parecía a ningún otro que hubiese visto nunca. El cielo se expandía más allá de donde sus ojos podían llegar a ver. Todo eran bajas colinas de piedra azuladas, estrellas fugaces a medio desintegrar en un suelo duro con los mismos tonos. La única luz provenía de los rosados y verdosos de ciertas auroras boreales que coloreaban el cielo de la misma forma que unas acuarelas se difuminan en un cuadro.
Rápidamente emprendió la búsqueda de algo o alguien que pudiese explicarle por qué sus deseos no se cumplían. 
A medida que andaba por el enigmático lugar se topaba con curiosas luces de diferentes colores saliendo del mismísimo suelo, como por arte de magia. Parecían tener prisa, pues desaparecían a una velocidad vertiginosa de allí. Con algo de vergüenza, la niña se acercó prontamente a una de ellas antes de que partiese, y le preguntó quién era, qué lugar era este. A lo que el destello, confuso de ver a un ser humano por esas tierras le respondió:
— Estás en el cementerio de los deseos. A pesar del nombre, no es donde mueren, sino donde todos los sueños de las personas se forman cuando piensan muy fuerte en algo que anhelan. Cada aspiración tiene un color de destello diferente, y una vez el deseo pedido, nos ponemos en marcha, en búsqueda de nuestros pretendientes.
— Yo también pedí uno, ¿por qué nunca me llegó?
— A menudo nos perdemos intentando llegar a nuestro destino, muchas personas sólo nos llaman, sin más, sin después esforzarse por conseguir lo que quieren. Ponen todas sus esperanzas en un par de palabras que se pierden en la noche, sin saber que no basta sólo con eso. Mientras más empeño esa persona ponga en conseguirnos, más fácil nos es llegar a ellos.
Ella se quedó pensativa mientras el destello se disculpaba por tener que marcharse. Reflexionó sobre aquellas palabras que acababa de escuchar y entretanto, se acostó sobre una de las colinas azuladas de piedra. Su respiración agitaba lentamente sus mechones pelirrojos alborotados sobre su rostro mientras cerraba sus ojos verdosos al son de los latidos de su corazón…

Cuando Ania se despertó en su cama al día siguiente se sintió algo menos vacía, llevaba puesta una curiosa sonrisa, esa sonrisa en la que todos se fijan pero no se atreven a preguntar el porqué de su existencia. 
Muchos sueños tienen significado, pues son fruto de nuestros mayores miedos y expectaciones. En el fondo, puede que simplemente nos transmitan respuestas a dudas que pensábamos no saber resolver, y Ania lo sabía. Desde entonces, nunca dejó de luchar por sus sueños y deseos …

xoxo, Evita Vilor en 6:27 0 comentarios  

El Cementerio de los Deseos. Primera parte.

martes, 18 de octubre de 2011


Como todas las tardes después del instituto, Ania se tumbaba extenuada sobre su cama, en el último piso de la casa. Su respiración agitaba lentamente sus mechones pelirrojos alborotados sobre su rostro mientras cerraba sus ojos verdosos al son de los latidos de su corazón.
Esos ojos, los volvió a abrir unas horas más tarde, cuando el ocaso dejó paso a un cúmulo de estrellas y constelaciones, los cuales Ania disfrutaba contemplando cada noche a través del techo de cristal de su cuarto.
A Ania le gustaba pensar que no era una chica cualquiera. No era nada materialista, se fijaba en esos pequeños detalles que hacen grandes las cosas. Le deleitaba el silencio  de una noche de luna llena al igual que evadirse de vez en cuando a otros mundos por medio de esa puerta llamada “Libros”. Pero lo que más le gustaba, era contemplar el firmamento en una noche de Junio como aquella. 
Nunca se cansaba de pedirle deseos a esas flechas incandescentes que cruzaban el cielo seccionándolo de par en par. Se preguntaba por qué nunca se cumplían. Se preguntaba si le escuchaban. Se fue acostumbrando a gritar su deseo cada vez más fuerte, con más ánimo, con perseverancia. Pero seguían sin cumplirse. Quizás había que susurrárselos, murmurarlos cerca de ellas para qué solo las estrellas fugaces lo escucharan. 
Corrió en busca de una cuerda lo suficientemente larga para alcanzar alguna. Y en cuanto la encontró, esperó la ocasión perfecta para lanzarla. Ania se encontraba en ese momento de pie sobre su cama, la ventana de cristal del tejado abierta, lista para el asalto.
Y en un abrir y cerrar de ojos, el cielo se cubrió de una lluvia de estrellas fugaces. Como si todas esas pequeñas luces fijas hubieran decidido huir de Ania. La chica se abalanzó sobre ellas y antes de poder darse cuenta, se hallaba vagando entre las nubes, enganchada a uno de esos cometas.


xoxo, Evita Vilor en 6:55 0 comentarios  

miércoles, 12 de octubre de 2011

Perderse en moto con cierto chico amante de la fotografia, apasionado, desconocido. Me necesitaba para algo, le dije que quedaria con él, pero antes de eso, me escapé. Me encontraba de nuevo frente a aquel edificio, que tantas veces habia visto ya, escaleras de caracol llevaban al ultimo piso, a una gran puerta maciza. Todo esto esperpénticamente exagerado como en muchos de mis sueños. Abre un hombre tatuado y de fuerte musculatura, Qué hacia yo alli? Buscaba algo en aquel tejado. Era una fiesta.
 "Un poco de vino, mademoiselle?" "Soy menor" "Vino blanco, pues"
Una copa en la mano y ganas de escapar, me dirijo hacia la puerta y està cerrada. "En esta fiesta se entra pero no se sale".. "Pero yo tengo un examen de francés!"
Llevaba ahi horas; toda aquella gente bailaba probablemente desde hacia años, quizàs siglos esperando la proxima victima  atraida por el mismo edificio soñado, bailando con el tiempo, contando los segundos, retrasando el segundero del reloj de sus vidas.
Quise hacerme pasar por la chica que se encarga de proporcionar bebidas a la fiesta, unicas personas capaces de entrar y salir a su antojo, y lo consegui. Las mismas escaleras de caracol, el mismo efecto de enfoque a lo misfits, la misma moto aparcada en la puerta y el mismo chico esperandome.
"Lo siento, que hora es?" "Siguen siendo las 16:30".
No habia pasado ni un minuto.
Habia, literalmente, matado el tiempo.

xoxo, Evita Vilor en 10:36 0 comentarios  

domingo, 2 de octubre de 2011

Intento retener toda la cantidad de segundos que se derrumban sobre mí como si de una duna se tratase y no de un puñado de arena entre mis dedos. Por ahora, seguiré con la única arma que me encontré en mi camino; mi cámara, y esperanzas de conseguir algún día con ella parar totalmente el mundo que me rodea.

Y crujir mis dedos cuando desee que se mueva.



















Gif - Eva Vilor, NYC

xoxo, Evita Vilor en 13:49 0 comentarios  

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