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Me, Myself & i.

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Evita Vilor
Como chica soñadora, intento ver la vida de aquella forma de la que nadie consigue verla. Aprecio aquellos detalles insignificantes para algunos, y valoro los sentimientos y los recuerdos más que cualquier otra cosa.
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Atrapados en mi mundo.

Evita Vilor. Con la tecnología de Blogger.

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The End Where i Begin...

Happy -old- year.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Llevo pensándolo varios días, y estoy en las mismas que antes de ayer y anoche. No estoy segura de ser capaz de resumir el año aquí. 
Para empezar, quisiera recordar este año como lo recuerdo ahora, un sueño. Sin demasiado detalle y ese efecto de flashback típico de las series. Que las escenas de mis recuerdos se vayan superponiendo una tras otra, sin orden preciso, como trozos de una película. Si cierro los ojos lo primero que veo, o quiero ver, es él. ¿Acaso os sorprende? Ha sido lo más bonito de mi año, aunque el amor se haya desvanecido por completo. En concreto, los meses junto a él posiblemente sean los que menos recuerdo, los que más rápido se han pasado. Cuando lo pasas bien el tiempo vuela, ¿no dicen eso? 
Seguidamente aparecen ellos y sus sonrisas. Amigos que, a pesar de no ser perfectos, siempre consiguen hacerme sonreír, evadir, con cualquier tontería. Nuestras frases llegaron lejos, impregnamos sin querer a gente a nuestro alrededor de felicidad, y quien hubiera dicho que casi nos separamos... Son pocos los grupos que no lo hubieran hecho después de todo aquello. Y estar -casi- como el primer día es lo que da ganas de seguir disfrutando de cada una de vuestras personalidades, tan distintas entre sí pero tan similares en el fondo.

Pero más que hablar del 2011, que en escasas horas habrá acabado, me gustaría imaginarme el año que me espera. Probablemente uno de los años más importantes de mi vida, pues no son pocas las cosas que van a cambiar. Selectividad y Distancia quizá sean las que marquen los futuros meses del curso. Distancia en varios aspectos. He perdido de vista varias personas, al igual que me he acercado más de otras, por error o por casualidad, y lo seguiré haciendo si necesario. Pero más que alejarme sentimentalmente, alejarme físicamente es otro de los aspectos que me preocupan este año. Con 18 recién cumplidos, ese futuro  cambio en mi vida hace que mi corazón lata a mil por hora de tan solo pensarlo, a pesar de mis infinitas ganas de volver donde hace menos de una semana ya estaba. La compañía hoy día apenas importa ya, el futuro cercano sigue estando demasiado lejos como para hacer planes con personas que ni siquiera sé si serán trascendentes más allá de mi adolescencia..

Seguramente el año no empiece ni como previsto, ni como quiero, ni como el año pasado, pero ojalá sí ocurra como los seis primeros meses del 2011, lleno de amor, sueños y felicidad.  Me gusta pensar que lo peor ha pasado, que de ahora en adelante, me esforzaré más por buscar las cosas buenas, si por vuestra parte, me ayudáis a omitir también las malas.

xoxo, Evita Vilor en 8:23 0 comentarios  

Y ahí va mi vida.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Tan cerca y tan lejos.
Expectativas y realidad.
Verdades y mentiras.

He caído en lo que una relación, fuese del tipo que fuese, no debería caer nunca; la desconfianza. 
No llevaba chaleco antibalas y recibí los golpes, los sufrí hasta lo más profundo y los aguante, pero los trozos de metal se quedaron clavados donde ya nadie conseguirá sacarlos. Después me reprochan el ser tan calculadora, el no fiarme de nadie. "Siempre fuiste así", me dicen. No están en lo cierto, no era así antes.
Cambiamos de aires con esperanzas de darle un vuelco a la situación, quedarnos nosotros, pensar en nosotros, estar con nosotros. Le echamos la culpa al medio en el que vivíamos, pero nuestros fallos nos lo llevamos a kilómetros de nuestras casas. ¿Por qué? Porque nunca cambiaremos, ni tú ni yo. Jamás desconectaremos de las demás personas ni de los secretos. Esperaba tanto de ti precisamente porque sabía que podías dármelo, pero te has convertido en quien quiero y odio a la vez por no ser el de antes. Estar contigo y sin ti me hace el mismo daño, y como pensaba anoche en el coche; "¿De qué me recuperaría antes? ¿De su compañía o de su ausencia?" 
Las promesas se hacen hipócritas, un mañana contigo y un hoy sin ti no me complace. Las promesas son para siempre, joder. Las palabras se dicen pensadas, joder. Tantas veces hablando de valorar personas y tan poco parecemos valorarnos. Echamos de menos sólo cuando no estamos y nos queremos durante dos días, hasta que nuestros verdaderos "yo" salen de nuevo a flote. Pero no me gusta tener que provocar tu cariño una y otra vez. 
¿Dónde está aquel chaval que me dirá te quiero después de cada comida, que me cogerá de la mano sin necesidad y que sólo me llamará "cariño" a mí?

But i will see you again...
I will see you again a long time from now.

xoxo, Evita Vilor en 5:48 0 comentarios  

Dime cuándo olvidamos...

sábado, 17 de diciembre de 2011


que valía la pena luchar por esto. O mejor, dime en qué momento fuimos tan ingenuos de pensar que funcionaría siquiera.
Siempre pensé que lo de "lo diferente atrae" tenía toda su lógica, hasta que tuve la desgracia de experimentarlo. Muchos, incluso nosotros, diríamos que somos personas muy parecidas; otros dirían que somos "almas gemelas" o que estamos hechos para estar juntos. Pero todo eso se reduce a NADA cuando el parecido es fruto del tiempo que pasamos y que, de hecho, somos las personas más distintas y diferentes en muchos de los casos con los que tenemos que lidiar.
Es paradójico el escribir ésto comparado con mi entrada anterior sobre la Navidad, y es que la ilusión que tenía a principios de diciembre te la has cargado con tus propias manos. ¿Qué digo? Te la llevas cargando mes tras mes, cagada tras cagada durante años, y lo raro es que a pesar de eso me seguía quedando esa esperanza de pensar que cambiarías por esa persona que más te ha querido durante todo este tiempo. Hahaha, no me recordaba tan inocente.
Hoy eres un desconocido que lo único que supo enseñarme fue desconfiar de la gente y del amor, y ojalá éste último no sea como me lo has hecho ver. No tengo prisa por encontrar ya a nadie nuevo, solo quiero saltar a septiembre y, con suerte, hacer que más kilómetros me separen de "nuestra" historia, quizá más querida por mi que por ti.
A falta de confiar en el tiempo, remito mis restos de corazón a la distancia.

xoxo, Evita Vilor en 11:11 0 comentarios  

Cierra los ojos... II

viernes, 9 de diciembre de 2011

Me senté en su cama, como hacía de costumbre. Él sabía que había venido para algo; me conocía demasiado bien, sabía exactamente cuándo estaba nerviosa, cuando estaba tensa, o cuando simplemente, le había estado echando de menos. Y con todas las veces que ya había acertado con mi estado de ánimo, ésta no iba a ser la excepción. 
Apenas le di tiempo para preguntarme, yo ya había sacado mi moneda de 25 centavos. Su brillo especial me ayudaba a mantenerlo atento a ella... y comencé. Sentía que se adormecía, que su subconsciente se apoderaba de su ser, estaba fuera de sí. Estaba como ya había conseguido con otra personas antes que él; totalmente hipnotizado.

Siempre me pareció fascinante la forma en que la hipnosis puede dejar a alguien tan vulnerable y desprotegido de sus mayores secretos. Esa serie de palabras, dichas con el tono correcto, burla tu mente que se encuentra como libro entre manos de un lector ávido de confidencias. Tú sin velo, tú sin coraza, tú completamente, enteramente, íntegramente entregado a mí. 

No era más que una bomba de secretos enfrente de mí, y por ser él, me asusté. Quizás no debía hacer lo que estaba a punto de hacer. Pensé en todas las mentiras que podría descubrir ahora mismo desde hacía años, por muy poco ético que fuera el medio en que lo conseguiría. ¿Iba a sentirme luego mejor? ¿Era mejor saber la verdad o vivir con la ilusión?  

xoxo, Evita Vilor en 13:16 0 comentarios  

We Are.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Me han hecho falta semanas y semanas y millones de discusiones para entenderlo, y si no lo hacía era porque simplemente, no soy así. Siempre tan calculadora y perfeccionista con todo, dejar que el tiempo hiciese las cosas por mí no era opción plausible. Pero parece ser que, a veces, es lo mejor.
Confío en que ésta sea una decisión que cambie de una vez por todas el día a día, un standby que nos focalice en el futuro y descansemos en el presente. Yo, al igual que tú, no deseo más que unas Navidades perfectas y me remito a dejarla en manos del destino y de nuestras ganas de tenerla. Nada va a salir mal si no queremos que así sea. 
Y ya está.
Por nosotros.

We are, the promises
We are, words again
We are everything.

xoxo, Evita Vilor en 5:16 0 comentarios  

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